domingo, 10 de noviembre de 2013

Crece una nueva clase social en Europa: la del trabajador pobre

 Según el informe de la Cruz Roja sobre el impacto humanitario de la crisis en Europa, el trabajo ya no es una garantía a la hora de eludir la pobreza y el 8,9% de los europeos con trabajo están bajo el umbral de la pobreza. Las clases medias están disminuyendo a favor de las bajas e incluso en Alemania 5,5 millones de personas han perdido su condición de clase media, mientras que medio millón se han unido a la de los millonarios. 

 Sant Just Desvern cerrará el comedor de un centro social por deficitario


Una de las mayores preocupaciones de los resultados del estudio efectuado por Cruz Roja sobre el Impacto humanitario de la crisis en Europa es el surgimiento de una nueva modalidad de pobre: “el trabajador pobre”, que es la persona que trabajando más de la mitad del año, gana menos del 60% de la renta media nacional. Por poner un ejemplo, la cuarta parte de los beneficiarios de asistencia social en Francia son pensionistas o tienen alguna clase de ingreso. Esto quiere decir que el empleo ya no es una garantía para eludir una situación de pobreza y de hecho, en 2011, el 8,9% de las personas con empleo en la UE vivían por debajo del umbral de la pobreza.

Otros nuevos grupos más o menos vulnerables son los padres solteros o divorciados, los estudiantes, las familias con niños pequeños, las personas que pierden su trabajo o su empresa y las familias donde sólo un miembro trabaja. El informe también advierte sobre el aumento del riesgo de exclusión en casos de baja educación – lo que multiplica por cinco el riesgo de pobreza –, mientras que tener un trabajo de media jornada o llevar en el trabajo menos de un año lo multiplica por dos. Ser joven también aumenta el riesgo, al igual que pertenecer a un hogar monoparental, ser trabajador por cuenta propia o vivir en un entorno rural.

Pérdida de las clases medias

 

Este nuevo perfil social se da en los Balcanes, en Francia, Italia, Portugal y España e incluso en Alemania, donde cerca de 600.000 personas con trabajo tuvieron que pedir ayudas para pagar sus facturas y 1,3 millones de personas con trabajo no ganan lo suficiente para vivir por su cuenta. Estas personas se ven perjudicadas por un contexto en el que la inflación sube por encima de los salarios, especialmente en alimentos y energía. El informe menciona el caso de España, donde los precios de la energía aumentaron en un 50% en los últimos años.

El problema de estas familias es que viven a diario y carecen de ahorros para cualquier clase de contingencia. En España, tres cuartas partes de las familias atendidas por Cruz Roja – 2,4 millones – serían incapaces de hacer frente a un gasto inesperado de 600 euros y en Hungría, el 80% de la clase media carece de ahorros.

Además, las clases medias están tendiendo a desaparecer y en Rumanía, del 20% de la población han pasado a ser el 10%, lo mismo que en Croacia y Servia. Incluso en Alemania la clase media ha pasado de ser el 65% de la población en 1997 al 58% en 2012, lo cual implica que 5,5 millones de personas dejaron de ser clase media. Durante este mismo tiempo, medio millón de nuevos miembros se unieron a las filas de los millonarios.

Ansiedad y problemas sociales

 

Esta situación de vulnerabilidad de las nuevas clases sociales europeas, donde varias personas dependen de uno de sus miembros o el trabajo propio resulta insuficiente para subsistir genera multitud de problemas psicosociales. Según explica el estudio muchos de los nuevos pobres se avergüenzan de su nueva situación y tratan de ocultarla, autoimponiéndose una cierta exclusión social. Durante la crisis de Chipre, por ejemplo, la Cruz Roja pudo comprobar cómo muchas personas llegaban a los centros de ayuda conduciendo coches caros.

En general, la crisis ha generado problemas de salud al conectar la desnutrición con la depresión por situaciones de pobreza y desempleo y la insalubridad cuando se dan situaciones de pobreza real. La tasa de suicidios ha aumentado, al igual que la violencia y la drogadicción y esto ocurre al mismo tiempo en que los estados reducen sus presupuestos de bienestar social y atención sanitaria.

Reducción de gastos sanitarios

 

Dentro de la lista de los países que han recortado sus presupuestos sanitarios, España ocupa el puesto catorce en 2010 y el décimo en 2011, tras países como Alemania, Grecia, Irlanda, Holanda, Portugal y Eslovaquia, y por delante del Reino Unido.

Grecia es un buen ejemplo de los recortes ya que en este país, más de la mitad de los desempleados ya no tienen seguro médico y son atendidos por fundaciones sin ánimo de lucro. La tasa de suicidio ha crecido en un 40% entre enero y mayo de 2011 y la tasa de suicidios en mujeres se ha incrementado al doble.

El Instituto Nacional para la Salud y el Bienestar de Finlandia ha seguido sistemáticamente a los niños nacidos en 1987, hasta su 21 cumpleaños en 2008. Se les conoce como los ‘hijos de la recesión’ porque han vivido la crisis que Finlandia pasó en la década de los noventa. Según este seguimiento, uno de cada cinco ha recibido tratamiento psiquiátrico o consumido fármacos para distintos trastornos. También han mostrado síntomas tardíos de la angustia de sus padres cuando tenían que luchar contra la crisis hace veinte años.

sábado, 9 de noviembre de 2013

¿Cómo se crea el dinero y quién se encarga de ello?

 

 Por Eduardo Garzón

 

Todavía hay muchísimas personas que no saben cómo se crea el dinero ni quiénes son los encargados de hacerlo. Resulta curioso comprobar que la creación de algo que es tan cercano a nosotros y tan importante para nuestras sociedades sea un tema ampliamente desconocido. Pero que sea curioso no quiere decir que sea casual. 

Si esta información resulta tan desconocida es porque jamás ha sido difundida por los grandes medios de comunicación y porque jamás ha sido ofrecida en los centros de enseñanza. No hay interés en ello, a pesar de que a nadie se le escapa que debería ser un tema básico. Vamos a ver por qué hay interesados en ocultar esta información.


El dinero que existe hoy día en nuestras sociedades puede dividirse en dos tipos: por un lado está el dinero en efectivo (el dinero físico compuesto por billetes y monedas), y el dinero bancario (las anotaciones digitales como las que vemos en nuestra cuenta del banco donde los números suben y bajan). Normalmente se piensa que detrás de cada número digital hay una cantidad de monedas o de billetes que lo respaldan; que si vemos una cifra de “100” es porque representa 100 euros en monedas o en billetes. Pero no es así ni mucho menos. De todo el dinero que hay en circulación en nuestro planeta sólo un 1% corresponde a monedas y billetes. El resto –el 99%– corresponde a simples anotaciones bancarias (cifras digitales) que no tienen ningún respaldo en dinero físico.

El dinero en efectivo (monedas y billetes) sólo puede ser creado por la institución oficial encargada de ello. En el caso de la Eurozona esta labor corresponde al Banco Central Europeo, que tiene la potestad de imprimir billetes y crear monedas. Nadie más puede hacerlo, salvo que se trate de dinero falsificado. Esto sí es algo conocido por la inmensa mayoría de la población. El problema radica en que buena parte de estas personas creen que sólo existe el dinero en efectivo.

El dinero bancario, en cambio, puede ser creado por la misma institución que fabrica los billetes y las monedas, pero también –y sobre todo– por los bancos privados (también las cajas de ahorro en el caso español). Así lo permite la legislación, aunque dentro de unos límites.

Pero, ¿cómo crean los bancos privados dinero bancario? Veamos un ejemplo. Supongamos que Sofía decide meter en su banco 100 euros en monedas y billetes. Esa cantidad de dinero es dinero en efectivo, que tuvo su origen en las máquinas de imprimir billetes y crear monedas del Banco Central Europeo. Una vez el banco privado se hace con los 100 euros de Sofía, lo que hace es guardar una moneda de 1 euro de Sofía en la caja fuerte. El resto de dinero (99 euros) lo puede usar para sus actividades, ya sea prestar dinero a algún otro individuo u empresa, o invertir en activos financieros (como acciones, deuda pública, productos derivados, etc). Así lo permite la ley, que como mucho obliga al banco a almacenar en sus cajas fuertes el 1% de todo el dinero que depositen sus clientes (en este caso el 1% de 100 es 1). Con el resto del dinero puede hacer lo que quiera con tal de hacer negocio. Como el banco hace lo mismo con todos los depósitos de sus clientes, al final en su caja fuerte acaba almacenando bastante dinero en efectivo (el 1% de dinero que deposite un cliente + el 1% del dinero que deposite otro cliente + el 1% del dinero de otro… y así sucesivamente). De esta forma, en el caso de que Sofía quiera retirar sus 100 euros, el banco irá recolectando el 1% del dinero de muchos de sus clientes. Puesto que no todos los clientes irán a retirar su dinero a la vez, el banco siempre tendrá suficiente dinero en efectivo para devolver el dinero a aquel que lo desee. Ahora bien, si todos los clientes o muchos de ellos quisieran retirar su dinero, no podrían hacerlo porque en realidad el banco sólo guarda en su caja fuerte el 1% de todo lo que depositaron. El banco tendría que declararse en quiebra, y los ahorradores perderían su dinero a no ser que el Estado se los garantizase de alguna forma.

Pues bien, supongamos que el banco de nuestro ejemplo guarda 1 euro de Sofía en su caja fuerte y los 99 euros restantes los presta a otra persona: Juan. Éste es el momento en el que el banco crea dinero nuevo. Ahora Juan cuenta con 99 euros, pero Sofía sigue contando con sus 100 euros, porque aunque los tenga en su cuenta del banco puede seguir utilizándolos mediante su tarjeta de crédito. Y Juan también puede hacer compras por valor de 99 euros. Antes de producirse el préstamo sólo había dinero por valor de 100 euros (era todo dinero en efectivo), pero ahora hay 199 euros en circulación (de los cuales los 99 euros nuevos son de tipo bancario –no son monedas y billetes, sino simples anotaciones digitales).
El proceso sigue, porque Juan ha pedido al banco 99 euros para algo. Imaginemos que se compra libros por esa cantidad. Ahora el dueño de la librería correspondiente será quien tenga los 99 euros. Cuando vaya a guardarlos en su banco (que puede ser el mismo que el de Juan y Sofía, u otro diferente), el banco guardará en su caja fuerte sólo el 1% de esos 99 euros (para simplificar el ejemplo suponemos que es otra vez 1 euro), y el resto los usará para otra cosa. Si guarda 1 euro y presta los 98 restantes a otra persona, entonces de nuevo se habrá creado dinero bancario. Si recapitulamos, en este momento habrá en circulación 297 euros (100 euros de Sofía, 99 euros del librero, y 98 euros del nuevo personaje).

Y este proceso continuará mientras haya personas, empresas o administraciones públicas que sigan depositando sus ahorros en el banco, y mientras haya otras personas, empresas o administraciones públicas que pidan dinero prestado a esos bancos. De esta forma, con tal sólo el respaldo de 100 euros en efectivo se podrían crear hasta 4950 euros de dinero bancario, aproximadamente.

Así es como se crea la inmensa cantidad de dinero que utilizamos en nuestras economías desarrolladas. Como se puede comprobar, el poder de crear dinero reside en manos de los bancos privados, y ello porque así lo decidieron hace tiempo las autoridades monetarias. Hoy día, la función de los bancos centrales es la de limitar y controlar el dinero que crean los bancos privados (este control monetario lo explico en otro artículo). La mayor parte del dinero no la crea una institución oficial y pública que se preocupe de que la cantidad total de dinero en circulación sea la óptima para nuestras necesidades económicas y sociales, sino que la crea una serie de empresas privadas que compiten entre sí y cuyo único objetivo es obtener la mayor rentabilidad posible sin importarle lo más mínimo que la cantidad de dinero creado sea absolutamente desestabilizadora del orden financiero y económico (en forma de burbujas de crédito, de activos financieros, de inmuebles, etc (1)).

Es importante no perder de vista el inmenso poder que supone controlar la creación de dinero. Por un lado, tener la capacidad de crear dinero otorga un colosal poderío microeconómico, en tanto en cuanto los bancos privados tienen amplio margen para dar dinero a quienes deseen (ya sea a sus propios propietarios, o a empresas allegadas, o a amigos, o a partidos políticos que luego en el poder devolverán el favor legislando, etc). Por otro lado, tener el poder de crear y controlar el dinero que se utilizará en la economía supone una responsabilidad extraordinaria para con los ciudadanos. Que haya más o menos dinero en circulación de la cuenta, que éste esté asimétricamente distribuido, o que se concentre extraordinariamente en determinados sectores (como los de la construcción, por ejemplo) puede repercutir muy negativamente sobre el bienestar de la población.

Por todo ello, si existe tanto interés en que la mayoría de la población desconozca quién puede crear y controlar el dinero es porque estos interesados no quieren que la gente sea consciente de los enormes privilegios que obtiene la banca al detentar este poder y de la inmensa responsabilidad que tiene en la formación de burbujas financieras.


Notas:
(1)   Teniendo en cuenta esto resulta más fácil entender por qué los principales responsables de la burbuja inmobiliaria y de crédito en España (y en otros países) han sido los bancos privados y los bancos centrales (Banco Central Europeo y Banco de España), ya que son los verdaderos encargados de crear y controlar la cantidad de dinero (y de deuda) en circulación.

Fuente: http://eduardogarzon.net/